Una valiosa pieza del patrimonio cultural, histórico y artístico de la Universidad Nacional de Tucumán aguarda desde hace largos años un tratamiento a la altura de su importancia. Nucleado en torno al maestro Ezequiel Linares, un grupo de artistas celebró el primer año del regreso a la democracia pintando un mural en la Facultad de Educación Física (que allá por 1984 todavía era Escuela). La fecha inmortalizada al pie de la obra, emblemática, remite al Día de los Derechos Humanos. Pasaron más de 36 años y muy poco se hizo por el mural; al contrario. Desde hace tiempo es víctima de un paulatino deterioro, además de estar ubicado en un pasillo interno, alejado de la vista de quienes visitan la Facultad.
La locación no fue caprichosa: la vieja Escuela de Educación Física había funcionado como centro clandestino de detención durante la dictadura. De hecho, en 2015 fue señalada como “Sitio Permanente de la Memoria”. Pero en el 84 la situación era muy diferente, como apunta Eduardo Joaquín, uno de los artistas participantes: “la represión estaba muy fresca, teníamos la sensación de que era peligroso lo que estábamos haciendo”.
Tomaron seis paneles de cartón prensado y durante tres días se encerraron con pasteles, pinceles y aerosoles en la cancha de pelota paleta, allí donde los represores habían concentrado a los detenidos. “Un lugar enorme, cerrado, con rejas -recuerda Joaquín-. Hicimos el mural casi sin bocetos, cada uno tomó una parte y la fue desarrollando, mientras los demás intervenían. Es difícil de explicar, pero no la recuerdo como una experiencia placentera. Al contrario, era algo espantoso. Imaginate si te piden pintar una obra en la Escuelita de Famaillá, ¿cómo te sentirías?”.
Junto a Linares, regresado de su exilio español, trabajaron su esposa Yolanda del Gesso (ambos fallecidos) y un grupo de jóvenes artistas que emergían en el Tucumán de principios de los 80: Sergio Tomatis (hoy radicado en Suecia), Miriam Holgado (en Buenos Aires), Ricardo Bustos (en Francia), Graciela Ovejero (entre Buenos Aires y Estados Unidos), Marcos Figueroa y Joaquín (los únicos que viven en la provincia).
Cuesta abajo
Pero el mural, testimonio del horror desde lo descarnado de sus imágenes, causó tanta incomodidad que después de moverlo de aquí para allá terminó invisibilizado en un depósito. Allí empezó un deterioro veloz e indetenible. “Empezó a pudrirse porque le daba el agua”, explica Joaquín. Cuando se lo rescató, ya en los años 90, el daño estaba hecho. Tampoco ayudó el tratamiento posterior. Como quedó consignado, cuelga en un pasillo sin iluminación que lo destaque, sin protección -como podría ser una mampara de acrílico-, sin un contexto que lo explique. Además, se perdieron generosas porciones de los paneles.
“Cuando nos convocaron junto con Marcos y nos propusieron restaurarlo dijimos que no. No sólo porque es muy difícil pegar pedazos de cartón y pintar encima; sobre todo porque si lo arreglás estás negando esa historia que sufrió el mural. Sería como intentar borrar las heridas de un cuerpo; una cirugía estética imposible -sostiene Joaquín-. Así que con Marcos tomamos esa decisión: no queremos reeditarlo ni volver a pintar eso”.
Que no se lo restaure no significa que no pueda ser puesto en valor y Joaquín adhiere a esa idea. “Hay que limpiarlo, conservarlo y detener el deterioro - sostiene-. El mural debería ser una joya de la Universidad y merece estar en un lugar destacado. Me animo a decir que es el primero de esas características que se hizo en la Argentina tras la vuelta de la democracia. Y además de lo simbólico y de lo histórico está el valor de la obra, porque también hay que hablar de la calidad de la pintura. Y agreguemos el valor económico, que también cuenta”.
Las autoridades
“Veníamos ocupándonos del tema pero nos perjudicó el parate de 2020 por la pandemia”, comentó Rubén Taboada, decano de la Facultad. “Nos contactamos con especialistas de la Facultad de Artes y nos estaban asesorando sobre los pasos a seguir, así que ahora vamos a retomarlo. Por supuesto que es un tema que nos preocupa y por eso queremos darle una solución”.